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Planned Parenthood tiene vínculos directos con dos de las organizaciones más influyentes en materia de “Derechos sexuales y reproductivos” en Chile: el Instituto Chileno de Medicina Reproductiva (ICMER) y la Asociación Chilena de Protección de la Familia (APROFA), organizaciones que han sido parte fundamental en la política de la Concertación y la Nueva Mayoría y que redactó junto a María Soledad Barría, ministra de Salud durante el primer períodod de Bachelet, las Normas nacionales sobre regulación de la fertilidad, publicadas en 2007 y vigentes hasta la fecha.

La relación entre la política progresista y estas asociaciones dan cuenta de la fuerte influencia de estas agencias de promoción y prestación de servicios de aborto en el mundo. Por lo mismo, se vuelve interesante revisar el protocolo de IPPF porque da luces de los debates que vienen en torno a las normas para su implementación en Chile.

Desde el Ministerio de Salud explican a El Demócrata que aún no han iniciado el trabajo técnico en torno a protocolos médicos ante una eventual implementación del aborto en las tres causales del proyecto.

Debido a su influencia en Chile, profundizamos las Guías clínicas y protocolos para abortos de primer trimestre de la International Planned Parenthood Federation (IPPF). Allí se esclarecen los procedimientos quirúrgicos y médicos para la realización de abortos hasta los tres primeros meses de desarrollo del embarazo (12 semanas).

 

Abortos quirúrgicos

Estos pueden realizarse mediante aspiración —usando una bomba eléctrica o una jeringa manual que arranca por partes al ser humano en gestación— o mediante dilatación y curetaje —también conocido como raspaje.

Según señala la misma IPPF, este tipo de procedimientos pueden causar "dolor intenso", razón por la cual aconseja utilizar métodos para manejar el dolor —analgésicos, ansiolíticos, sedación liviana consciente, anestesia local en el cuello uterino. No obstante, el documento asegura que “es imposible suprimir el dolor completamente”.

  • Aspiración manual intrauterina (AMEU)

Consiste en la dilatación del cuello del útero para introducir en él una cánula flexible y aspirar al vacío el “fruto de la concepción” —eufemismo de la IPPF para ser humano en gestación—, lo que implica su muerte. El grosor de la cánula y el grado de dilatación necesario para realizar el procedimiento depende de qué tan avanzado esté el embarazo, pero en general la AMEU requiere un grado de dilatación muy bajo, lo que hace que el procedimiento sea menos peligroso para la mujer. Generalmente se utiliza anestesia local, sólo en casos excepcionales se requiere anestesia general. Se realiza hasta la semana número 12 e incluso hasta la 14.

  • Aspiración eléctrica intrauterina

Este procedimiento utiliza una bomba eléctrica. La técnica es fundamentalmente igual que la de la aspiración manual.

  • Dilatación y curetaje (raspaje)

Consiste en dilatar el cuello del útero y raspar el interior para eliminar el embarazo. El documento recomienda a los facultativos asegurarse de la remoción de todos los “productos de la concepción” y explicita que al realizar el procedimiento “se sentirá/oirá como si estuviera rallando”. Además indica tener la precaución de “no raspar en demasía dado que puede conducir a lesiones intrauterinas”. El documento destaca que este aborto “se puede usar hasta 12 semanas desde la última menstruación e incluso hasta las 14 semanas”. Según indica la IPPF, el raspaje es “menos seguro y más doloroso que la aspiración”, de modo que aconseja preferir la aspiración o aborto con medicamentos.

 

¿Qué pasa con el “producto de la concepción” tras el aborto?

Luego de la realización de abortos por cualquiera de estas técnicas, los “productos de la concepción” o restos biológicos del niño abortado deben ser revisados por el personal que presta el servicio para asegurar una “evacuación completa”.

De ser incompleta, la IPPF recomienda repetir la aspiración. Por otro lado, para chequear si es un embarazo molar —generación de tumores—, el protocolo recomienda enviar una muestra para descartar cáncer, si es necesario. Cabe destacar que hoy en Chile este tipo de embarazo en que dicha degeneración placentaria causa una gestación anómala ya es una causal de aborto terapéutico debido al alto riesgo que le acompaña una aparición de una forma de cáncer.

Ante la ausencia de “productos de la concepción” en la jeringa, la IPPF recomienda “revisar si hubo una falla en el procedimiento, un útero duplicado, perforación o embarazo en las trompas de falopio”.

Sobre la polémica en que se encuentra envuelta la IPPF debido a un video en que se denuncia la comercialización de restos de fetos abortados, el documento de 2012 no se refiere a un protocolo de tratamiento de los restos humanos eliminados a través del aborto, no obstante, esto debe ajustarse a normativas vigentes en cada país.

 

IPPF y su aborto con medicamentos

El aborto con medicamentos utiliza un antiprogestágeno, mifepristona (RU486), seguido por una prostaglandina (misoprostol o gemeprost), combinación de alta efectividad abortiva debido a que afecta la acción habitual de la progesterona, que es una hormona esencial para el mantenimiento del embarazo. Para la interrupción del embarazo mediante el uso de esta píldora no se requiere hospitalización. Bastan tres visitas al médico: en la primera se ingiera la píldora, en la segunda —48 horas después— la mujer recibe una dosis de prostaglandina que provoca contracciones en el útero y causa la expulsión del embrión, y en la tercera se hace una revisión. Únicamente cuando el aborto queda incompleto se realiza una aspiración. La RU 486 se emplea dentro de las primeras nueve semanas de embarazo.

En cada uno de estos procedimientos, el humano en gestación es eliminado a través del sangrado del endometrio en donde cae todo el contenido del útero. Con todo, la IPPF recomienda acceder a instalaciones médicas en caso de necesitar tratamiento de emergencia por aborto incompleto, incluyendo aspiración (o dilatación y curetaje), transfusión de sangre, tratamiento de shock y resucitación de emergencia.

La IPPF además recomienda tener una visita de seguimiento, usualmente a las dos semanas, para confirmar que el embarazo haya terminado. “El sangrado no es prueba suficiente de una evacuación completa”, asegura.

 

[1] La duración del embarazo (período gestacional) convencionalmente está dividido en tres trimestres: el primer trimestre, desde el primer día de la última menstruación hasta 14 semanas de gestación; el segundo trimestre, entre las semanas 14 y 28; y el tercer trimestre, desde las 28 semanas hasta el parto (en promedio, a las 40 semanas).

 

Subdirector de El Demócrata. Periodismo Universidad de Chile. Denunciando injusticias e inconsecuencias, vengan de donde vengan.