Revuelo ha causado la circular que la Superintendencia de Educación envió a todos los colegios del país, ordenando una serie de medidas —como baños y duchas "inclusivas"— que los establecimientos deben adoptar para resguardar los derechos de los niños trans. Diferentes actores de la educación critican que la Superintendencia no haya consultado antes a los padres de los niños que no son trans y califican estos casos como circunstanciales: de 550.000 alumnos, sólo ha habido 2 casos en la Federación de Instituciones de Educación Particular (FIDE).

Baños y duchas "inclusivas", utilizar un lenguaje que elimine el "estereotipo de género", permitir que un niño trans elija qué uniforme usar (si de hombre o de mujer), la obligación de llamarlo con el nombre "social" que ha elegido independiente de cómo se llame legalmente son algunas de las medidas que la Superintendencia de Educación ha ordenado a todas las instituciones educacionales del país, para resguardar los derechos de los niños transgénero y respetar la identidad de género, acorde a la ideología impulsada por la comunidad LGBTI.

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Ante esto, el presidente de la Federación de Instituciones de Educación Particular (FIDE), Guido Crino, y el presidente de los colegios particulares (Conacep), Hernán Herrera, sostienen a El Mercurio que la Superintendencia debió plantear esta discusión antes de presentar las medidas a los establecimientos.

"Nos preocupa que aquí debería de haberse tomado en consideración la opinión de los padres y apoderados de niños que no son trans, para efecto de ver cómo al interior de la comunidad se llega a resolver este tema", dice Herrera. "No será un aspecto fácil de trabajar al interior de los establecimientos", agrega.

En esa línea, Crino critica que "la superintendencia se excede en atribuciones y se desconocen en el contenido (de la circular) otros alcances de la legislación a la que hacen referencia". Asimismo, el presidente de la FIDE asegura que "nos encontramos con las dificultades cuando esto ya se transforma en instructivo, leyes o decretos. Ahí tenemos que salir a replicar".

"No es un tema generalizado, sino que circunstancial"

Si bien, Crino (FIDE) reconoce que "no podemos desconocer el hecho de que hay una diversidad de género y los jóvenes lo manifiestan. No podemos ir contra esa realidad", sostiene. Agrega que esto no es un tema generalizado, sino que circunstancial, ya que en la FIDE el año pasado se dieron dos "situaciones conflictivas a propósito del problema de la transexualidad, en un universo de 550 mil alumnos". Uno de estos casos fue satisfactoriamente resuelto en conversación con los padres.

Por su parte, Herrera (Conacep) sostiene que este tipo de inclusiones "si tiene lógica porque es una realidad que vivimos. Aquí no hay objeción a que este tipo de niños estudien al interior de nuestros colegios".

El tema va más allá de los baños

Por otro lado, quien también manifestó su preocupación ante la circular fue el obispo de Temuco, Héctor Vargas, quien es presidente del área de educación de la Conferencia Episcopal.

Vargas detalla que formaron una mesa de trabajo con académicos y abogados, ya que "me da la impresión de que la única gran preocupación es el tema de los baños, y es absurdo. Aquí no se trata de construir más o menos baños, ese no es el tema de fondo. Ojalá la preocupación fuese esa, sería sencillo. Aquí se trata de educar a personas que piensan que son de una condición determinada y hay que ver si el sistema educativo está preparado para acompañarlos".

En esa línea, el obispo de Temuco advierte que el tema trasciende a los colegios, ya que se tiene que formar a profesores y especialistas que, a su juicio, en este momento no están preparados para hacer frente a esta situación.

Cabe recordar que en la circular dice que los establecimientos educativos deberán conocer e implementar las disposiciones establecidas, ya que su incumplimiento constituye una infracción, que será sancionada en el procedimiento administrativo conforme a la gravedad de la misma.