19 días han pasado desde la celebración, los abrazos y las esperanzas de un nuevo comienzo de año. 19 días que, para quienes estamos de una u otra forma vinculados a la política, de novedosos no han tenido absolutamente nada. La política sigue domiciliada en los tribunales de justicia, la Nueva Mayoría continúa sumergida en su conflicto interno, la Confech no abandona su mundo paralelo y el gobierno no renuncia a su fe ciega en un programa que paradójicamente, mientras más avanza, más retrocede Chile.

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO

Es difícil a estas alturas mantenerse informado de cada una de las aristas de SQM, Penta y Caval, de las reacciones en La Moneda, que Peñailillo hizo esto, que Natalia Compagnon dijo esto otro, que algunos van a declarar y llevan barra, que a unos los formalizaron y a otros no, que la justicia es parcial (¡vaya novedad!) y que la política está en crisis. Una crisis que muchos de los políticos han buscado usar como arma para decir que son diferentes, buscando legitimarse a sí mismos en desmedro del sistema. Algo que además de irresponsable y populista, termina por deslegitimarlos a todos, tanto culpables como inocentes. Un suicidio.

Necesitamos a la política de vuelta. Es hora de que nuestros representantes vuelvan a comprometerse con el servicio público, a tener un comportamiento ético digno de quienes llevan la noble tarea de representar y que de una vez por todas dejen de gastar su valioso tiempo en audiencias y formalizaciones. No digo que dejemos de considerar graves estas faltas, sino que de una vez por todas dejemos que se haga justicia y nos pongamos a conversar sobre lo que podemos hacer por Chile.

«Necesitamos con urgencia dar un vuelco radical en nuestra política. No podemos seguir avanzando en esta senda, tenemos que aprovechar que aún hay tiempo de enmendar el rumbo»—Ricardo Sande, consejero político de Chile Vamos

Nuestro país no está pasando por un buen momento. La Nueva Mayoría y su gobierno han guiado a Chile a partir de un programa de gobierno que ha pasado a tener una validez incuestionable para el oficialismo, aun cuando en la práctica ha demostrado tener una falta de profundidad y de realismo evidentes. No es de extrañar que el Partido Comunista se sienta muy cómodo con esta figura, tomando en cuenta que su definición de verdad está en manos del Comité Central del partido, pero extraña la postura de la Democracia Cristiana, quienes han sido férreos opositores en el diario, y disciplinados militantes en el Congreso.

El futuro entonces no se ve muy auspiciador ni tampoco mejora cuando  leo las lamentables declaraciones de la Confech. Como todos los años vemos clásicas frases tipo “este será un año movilizado”, “el gobierno no quiere dialogar” o “no se han tomado en cuenta a los actores sociales”. Y para peor, otra vez, y al igual que todos los años, mientras se discuten proyectos centrales para el futuro de los estudiantes, la Confech no puede sesionar porque no puede “dar las discusiones de base” o porque “los compañeros están de vacaciones”. ¿Ya se les olvidó que hay muchos asesores en el Mineduc que fueron dirigentes estudiantiles? Saben a la perfección cómo funciona, les han tomado la mano, y otra vez ante una implementación desastrosa de la gratuidad han caído en la intrascendencia y en la pasividad.

Necesitamos con urgencia dar un vuelco radical en nuestra política. No podemos seguir avanzando en esta senda, tenemos que aprovechar que aún hay tiempo de enmendar el rumbo. Espero que con el correr de los meses podamos construir ese cambio que tanta falta hace, para así volver a la celebración, a los abrazos y las esperanzas de un nuevo comienzo.

Ex presidente @Feuc 2015. Estudiante de Derecho. Gremialista. Consejero político Chile Vamos.