El primer artículo que el premio nacional de periodismo chileno, don Guillermo Blanco (qepd), escribió después del golpe de estado de 1973 se titulaba “¿Cómo se pronuncia?”. En éste se relataba la historia de un hombre que se daba un golpe en la cabeza. El propio Blanco explicaba así la columna, para el libro “Veintidós Caracteres” sobre premios nacionales de periodismo, de las editoras Jacqueline Hott y Consuelo Larraín: “Era un tipo que llega a su casa con un chichón en la cabeza y dice que se pegó un ‘pronunciamiento’. Después otro, y otro... Todos los golpes se llaman pronunciamiento. Y la respuesta, tácita, claro, a cómo se pronuncia? Es: miento. Porque habían comenzado a mentirnos”[1].

En 2006 los medios daban cuenta de las positivas impresiones del Papa Benedicto XVI respecto a la entonces presidenta electa Bachelet, tras conocer su opinión contraria al aborto terapéutico, entre otros temas. Así lo relataba Radio Cooperativa en su sitio web: “El papa Benedicto XVI se mostró muy contento cuando el cardenal Francisco Javier Errázuriz le comentó que la Presidenta electa, Michelle Bachelet, le dijo personalmente que es contraria al aborto”[2]. En la primera cuenta pública de su actual mandato, la presidenta Bachelet afirmó que “cada aborto en el país es una señal de que como sociedad estamos llegando tarde, porque la prevención no tuvo los resultados esperados”. Es decir, pareciera claro que la reflexión y posición de la presidenta que el aborto no es la solución que requiere una mujer en una situación de embarazo complejo, sino al contrario, el aborto se da en aquellos casos en que hemos fallado como sociedad.

Sin embargo, al revisar el proyecto que actualmente está logrando aprobar su gobierno y la historia de su gestación, nos damos cuenta de que la verdadera intención de su iniciativa no es otra que abrir el camino al aborto como derecho. Baste una frase del mensaje presidencial para ilustrarlo: “Los derechos de las mujeres están en el centro de esta propuesta”[3]. Distintos hechos de la historia de gestación del proyecto, también da cuenta de esta intención. Durante su primera administración, desde el Ministerio de Salud se presentaron las “Normas Nacionales sobre Regulación de la Fertilidad”. Para este trabajo el gobierno de Bachelet incorporó en el equipo de edición y redacción a figuras como Soledad Barría, presidenta del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva y quien fuera miembro del panel médico de la International Planned Parenthood Federation (IPPF)[4], a Guillermo Galán de APROFA Chile, organización miembro de la IPPF, a Claudia Dides, actual Directora Ejecutiva de MilesChile, también miembro de la IPPF junto a otras como la Propia Planned Parenthood Federation of America. Posteriormente, desde ONU Mujer Bachelet comenzó a aportar fondos al brazo internacional de Planned Parenthood, quienes desde 2008 al menos, ya habían comenzado a financiar a sus filiales en Chile, APROFA y MilesChile, además de otros grupos. Estas organizaciones, abiertas defensoras del aborto como un derecho, a la fecha ya han recibido más de 1.000 millones de pesos para hacer campañas públicas y con publicidad a favor del aborto, junto con un intenso lobby al gobierno y los parlamentarios para el mismo fin, mientras en paralelo ofrecen productos y servicios, en el caso de APROFA, relacionados con los llamados derechos sexuales y reproductivos, llegando incluso vender productos fabricados por la propia IPPF, como preservativos y otros[5]. Es decir, tras sus esfuerzos hay un evidente interés en que se apruebe el derecho al aborto en Chile y no precisamente gratuito. Pero nada de esto nos han dicho la presidenta ni los promotores del actual proyecto. De hecho, un primer proyecto[6] que podría considerarse como el embarazo interrumpido del actual en discusión, fue presentado por la entonces diputada del PPD, María Antonieta Saa, actual presidenta de MilesChile.

¿Cómo se salva, entonces, esta evidente incongruencia de Bachelet? Con un pronunciamiento… Cada vez que el gobierno o los promotores del aborto se pronuncian hoy sobre la iniciativa, se refieren a ésta como un proyecto de despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo o una fórmula equivalente. Así como daba cuenta la valiente crónica de don Guillermo Blanco para enfrentar la hipocresía del 73’, hoy se repite la historia y nos quieren hacer creer que “derecho al aborto” se pronuncia “despenalización del embarazo”. Lamentablemente al día de hoy no sólo podemos advertir que nos comienzan a mentir sino que nos mienten hace años y su estrategia ha funcionado y el gobierno está aprobando un proyecto de aborto… eh perdón... de interrupción voluntaria del embarazo.

[1] http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/mc0032519.pdf

[2] http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/politica/benedicto-xvi-se-mostro-contento-por-los-valores-de-bachelet/2006-02-23/140022.html

[3] http://3causales.gob.cl/proyecto-de-ley/

[4] La International Planned Parenthood Federation es el brazo operativo internacional Planned Parenthood Federation of America, la red de clínicas de aborto más importante del mundo y fundadora de IPPF https://www.ippfwhr.org/es/preguntas-maacutes-frecuentes

[5] https://www.aprofa.cl/tienda/

[6] http://mileschile.cl/?p=3482