Somos testigos de un cambio cultural incuestionable: la mujer adquiere cada día más relevancia en el mundo laboral y político. Ha habido avances importantes en las políticas públicas para favorecer la inserción femenina en el trabajo sin perjudicar su rol materno (pre y post-natal, alternativas de salas cuna, etc.), sin embargo, lo que nuestras madres más necesitan es una mayor presencia del papá en el hogar.

El fundamento de esta propuesta –y de todo derecho humano- es la dignidad. Este valor justifica que todos, hombres y mujeres, debamos ser tratados como iguales, con los mismos derechos y las mismas oportunidades. Y no podemos olvidar que la familia es el lugar donde más gozamos nuestra dignidad, porque ahí nos sabemos amados con desinterés y podemos desarrollar las virtudes con integridad.

En un mundo en que la mujer trabaja mano a mano con el hombre, es necesario equilibrar la balanza de la responsabilidad doméstica. En la familia se aprenden los valores más preciados de una sociedad, se aprende a convivir y a compartir, a mirar al otro como a un igual y a asumir responsabilidades. Quienes tienen la misión de guiar esa formación son los padres, tanto ella como él, pues la paternidad es un rol compartido. Por esto, las medidas para conciliar trabajo y familia deben considerar la paternidad como el fruto de una relación de pareja en la cual ambos sean protagonistas.

Nos falta reflexionar más sobre la conciliación trabajo-familia del papá. Chile necesita más hogares con padres presentes, que la cultura valore más su rol, y que los jóvenes prioricen su vocación de padres en sus proyectos de vida. No cabe duda, si mejora la familia, mejora la sociedad.

Aldo Bersezio (2° año Derecho PUC) y Benjamín Cortés (1° año Filosofía U. Andes) son integrantes del proyecto social #GraciasPapá que busca promover un cambio cultural hacia la paternidad activa a través de la investigación, la divulgación de contenidos y la propuesta de políticas de conciliación trabajo familia en las empresas.