Pareciera que la Presidente Michelle Bachelet vive en un país distinto al que de todos los chilenos: dice que "Chile está bien" y, principalmente, porque se le olvidaron temas álgidos: conflictos sociales, seguridad ciudadana, el millonario salvataje a TVN y su ley de aborto. Hay una bipolaridad de discursos: por un lado el que el gobierno impulsa y vemos en la prensa y, por otro, el que hoy ella menciona.

Un discurso que entró poco o casi nada en los temas políticos. La muerte de un guardia de seguridad producto del incendio que los vándalos de siempre —que nadie detiene y que alguien protege porque ya se sabía de la radicalización de la marcha— dominó la prensa nacional. El millonario TVN dedicó su transmisión posterior a la violencia sin análisis político o técnico de las medidas.

El país de Michelle es distinto al tuyo y mío. Ella omitió hablar sobre la seguridad, no se pronunció sobre el dolor y terror que viven muchas familias en La Araucanía, que un grupo de chilenos (o no chilenos) anden armados pidiendo tierras, que en Atacama haya un paro que duró más de 1 mes, que Chiloé sintió el centralismo recalcitrante de La Moneda, entre otros másCon un país sin gestión donde ella, su hijo, su nuera, sus ministros, su asesores, viven en un Chile que nosotros no conocemos.

Un discurso de 21 de mayo se redacta en base a los logros que un gobierno construye, sus avances, metas cumplidas, su gestión. Bachelet hoy no tenía muchos elementos para discursear. De ahí el opaco mensaje presidencial.

A Bachelet tampoco se le vio como una Presidente satisfecha. Su lectura corporal y tono de voz no fue el de un Jefe de Estado que salga a mostrar su buena gestión. Más bien, se le vio apagada, desganada, algo incómoda. No es fácil pararse frente al país con una aprobación que, sabemos, no logra superar el 30%.

De política, nada. No habló de delincuencia, no entró de lleno en sus propias reformas como la laboral, educacional, ideología de género (aborto, garantías y derechos del niño, matrimonio homosexual, etc). No fue clara —ni tampoco hizo anuncio alguno— sobre reactivación económica. Una golondrina no hace el verano.

Un discurso que evitó roces. Un mensaje de 21 de Mayo que quiso mostrarla más moderada —ya que sabemos que está refundiendo Chile (sí, refundiendo y no re fundando). Una cuenta pública sin la intensidad política o de gestión necesaria para que se hable de él. Sin tareas que enarbolar, sin logros que recordar, no había mucho más que hacer hoy parada frente al Congreso Pleno y la ciudadanía.

 

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