Todos sabíamos que el fin de semana iba a llover. Pero nadie podría haber adelantado que las consecuencias del primer temporal del año iban a ser tan devastadoras. Porque si bien es cierto que cada vez que llueve un poco más de la cuenta Santiago termina por colapsar, lo vivido el fin de semana por miles de personas proyecta una imagen característica de este gobierno: la presidenta almorzando en el campo, el intendente preocupado de lavarse las manos y de tirarle la pelota a las empresas; los partidos oficialistas y ministros preocupados de exponer sobre el proceso constituyente; y miles de chilenos intentando sacar el agua y el barro de sus casas y de sus negocios.

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE / AGENCIAUNO

Las graves consecuencias que dejó el temporal, a pesar de ser inesperadas, no pueden declararse como accidentales. Es posible encontrar varios momentos y situaciones en las que esta administración ha pensado que su planificación es suficiente, y a pesar de que muchos les repitan una y otra vez que sus proyectos —construidos de forma improvisada y apresurada— no van a soportar lo que viene, han decidido seguir adelante con total indolencia y escalofriante ceguera.

El principal problema al cual nos enfrentamos hoy, no es simplemente la impericia de quienes actualmente llevan el timón, sino una situación mucho más grave: el total desconocimiento del camino que debemos transitar para el progreso de Chile. Hoy, como país, nos encontramos dando vueltas en círculos, arrastrados por el viento y por las olas, sin tener idea ni dónde estamos, ni  dónde queremos ir.

Ayer escuchábamos a muchas autoridades (regionales, municipales y gubernamentales) despotricar —y con mucha razón— contra la concesionaria responsable del desborde del Río Mapocho. Decían que a pesar de que les advirtieron que no iba a funcionar, decidieron seguir adelante, que no escucharon, siendo su imprudencia causa de un daño irreparable a miles de personas. ¿No les parece que ustedes han actuado de la misma manera?

«Decían que a pesar de que les advirtieron que no iba a funcionar, decidieron seguir adelante, que no escucharon, siendo su imprudencia causa de un daño irreparable a miles de personas. ¿No les parece que ustedes han actuado de la misma manera?»— Ricardo Sande

Las reformas que este gobierno ha impulsado, han significado un fuerte freno a nuestra economía, han demostrado fallas de implementación dignas de una comedia, han planificado sistemas que no solucionan los problemas que dicen atacar (incluso agravándolos en muchas situaciones), han sido gobernados por grupos de poder —concediéndoles privilegios a quienes gritan más fuerte y olvidándose de quienes están más postergados—, han promovido la sobre-ideologización, la utopía y el populismo. En definitiva: han hecho agua por todas partes, afectando así a millones de chilenos que necesitan respuestas a urgencias sociales que ya no pueden esperar.

Han decidido olvidar y no escuchar cuando les hemos dicho una y otra vez que la gratuidad universitaria no soluciona las condenas de origen en nuestro sistema educacional; en hacer la vista gorda a las largas filas en los hospitales; han peleado con Uber en lugar de pensar en el Transantiago; han hecho una reforma a la medida de la CUT y de su controlador preferente: el Partido Comunista; han olvidado los campamentos; la reconstrucción del norte; han abandonado a los niños que están por nacer y a los que están en el Sename; y se han hecho los sordos ante la situación en la Araucanía, en donde su falta de acción ha llevado a la inexistencia de un Estado de Derecho.

Y la pregunta que muchos nos hacemos es ¿Cuándo se van a hacer responsables? Tengan claro que a pesar de que nadie podrá hacerles pagar todo el daño que le han hecho a nuestro país, serán muchos los que  no olvidarán que ustedes fueron los que no quisieron escuchar.

Lo bueno es que este temporal ya se está por acabar.

Ex presidente @Feuc 2015. Estudiante de Derecho. Gremialista. Consejero político Chile Vamos.