Un error común entre la gente es tender a creer que, si se está en contra del feminismo, se está a favor de que un hombre agreda a una mujer, o a favor del femicidio. Este es un silogismo erróneo impuesto a través de lo que se denomina hoy como “neomarxismo cultural”.

26 de Julio de 2012/SANTIAGO La Red Chilena contra la Violencia Domestica y Sexual, organizaciones y redes de mujeres y feministas, difunde campaña Cuidado, El machismo mata. La campana se desarrollo en el paseo Ahumada del centro de Santiago. FOTO: FRANCISCO SAAVEDRA/AGENCIAUNO

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¿De dónde nace el feminismo radical? El feminismo del siglo XXI, nace de la “ideología de género” que se puede definir como una matriz ideológica que cree que la sexualidad está instaurada por la cultura. Es decir, lo que denominamos como hombre o mujer, no es nada más que una construcción de la cultura occidental y que nuestra sexualidad no existe como dato natural y biológico. Esta ideología de género está compuesta por grandes pilares. Uno de esos es el feminismo, que a su vez desprende de éste; el abortismo (entiéndase abortismo como sistema de promoción del aborto sustentados en intereses políticos e ideológicos).

¿De dónde nace la ideología de género? La ideología de género nace en la izquierda clásica fracasada. El comunismo no acabó con la caída del Muro de Berlín en 1989, sino que se renovó a través de esto para intentar penetrar hasta la cultura más formada. El principal promotor de esta matriz es el neomarxismo cultural donde la revolución de los sexos daría lugar a la revolución del obrero, de igual forma, pero al revés de como postulaba Friedrich Engels, quien decía que la revolución de las clases iba a dar lugar a la revolución de los sexos.

«La ideología de género nace en la izquierda clásica fracasada. El comunismo no acabó con la caída del Muro de Berlín en 1989, sino que se renovó a través de esto para intentar penetrar hasta la cultura más formada»— Criss Delgado, Ciudadano Austral

El problema se sustenta en que la izquierda se ha hecho dueña de movimientos feministas o abortistas para inyectar en las mentes que la opresión o marginalidad de estos grupos es producto del sistema capitalista u occidental. Y que la oposición a la ideología de géneros es una cuestión de ultra conservadores y no de un orden natural biológico. A tal punto ha llegado esta inyección que en 2012 un pueblo de Francia, Cesson-Sevigne, decidió acabar con la palabra ‘mademoiselle’ tras la presión de feministas por considerarla una discriminación, ya que “señorita o mademoiselle” no tiene un equivalente en masculino.

Lo más ilógico, es que lo hacen parecer lógico. Se embanderan en la figura del Che Guevara en las marchas de la diversidad y empoderamiento de la mujer, pero lo que no cuentan es que Guevara fue el diseñador de la construcción del primer campo de trabajos forzados en Cuba para homosexuales, bajo el lema “El trabajo los hará hombres”, tal como el nazismo en Aushcwitz. La idea es utilizar sectores izando banderas con la imagen del Che y otros tan nefastos como él, para ponerlos en contra del sistema que les ha entregado las mayores libertades, el sistema capitalista. La única verdad es que nunca estos grupos fueron tan libres como lo han sido de la mano del sistema occidental. Incluso en Chile podemos ver un ejemplo; entre 1865 y 1949 la discusión en torno al sufragio femenino la ponían en la mesa los del Partido Conservador y no los del Partido Liberal que calificaban como centro e izquierda, es más, su oposición a que la mujer participara de las elecciones en Chile era clara.

¿Y por qué la izquierda nos quiere ignorantes? Es que la izquierda con todo este juego de ideologías tiene un trasfondo perverso, inyectar las mentes con ideas como estas para luego ser electos y tener la concentración del poder a través del Estado. No de gusto el neomarxismo cultural promueve la revolución de los sexos. Mientras más razones tenga la izquierda para hacerse del poder, más rápido llegarán a él. De esa forma se asegurarán los sueldos entre unos y otros, creando más y más ministerios dentro del Estado para crear empleos a estas personas que se aprovechan de la incredulidad de la gente. Solo recuerde señor lector, que nosotros mismos pagamos esos sueldos a través de los impuestos.

No hay que cegarnos tampoco a que la izquierda es el único promotor de la ideología de género, sino que también el centro y en muchos casos la centro derecha. Estos se han aferrado del populismo a tal punto que se han convertido ellos mismos en un instrumento al neomarxismo cultural.

Estudiante de derecho Universidad de los Andes. Becaria en el programa Institute for Leadership in the Americas (ILA). En el sur de Chile ha participado en distintas iniciativas de carácter cívico y social