Lo dijo Salah (y no solo él) varias veces en la conferencia de prensa y de diferentes maneras: Sampaoli “se siente muy herido con todo lo que le ha pasado”. “Él se ha declarado muy herido por todo lo que le ha pasado”, “está herido con todo lo que le ha pasado”, “está muy inquieto” por lo que ha salido en la prensa, “está muy sentido por lo que ha pasado”, por el “problema humano que está viviendo”.

FOTO: FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO

¿Pero qué es “todo lo que le ha pasado”? ¿Se siente herido o inquieto por la salida de Jadue?, o ¿está inquieto y dolido porque se filtró a la prensa su sueldo?, ¿Tan grave es esta filtración que ya no quiere vivir ni trabajar en Chile?, ¿Acaso hay problemas tributarios de por medio? El mismo Sampaoli se encargó de decir que no. Entonces, ¿quizá está avergonzado por tener un sueldo “reguleque no más”, considerando todas las alegrías que le ha dado a Chile? Difícil de entender la actitud de Sampaoli. Por lo demás, ¿qué ciudadano normal no tiene problemas en el trabajo, pero sigue adelante?, ¿qué sería de un país si cada vez que tenemos un problema laboral, nos taimamos y abandonamos nuestro trabajo?

«Mucha razón tenía Quevedo cuando exclamó que “poderoso caballero es don dinero”»— Eugenio Yáñez, académico UAI y asesor de Líderes Católicos.

Por el tenor que ha adquirido el affaire Sampaoli, está claro que la actitud del ex entrenador de “la roja” es bastante más que una pataleta de divo. Arriesgada en todo caso la estrategia que está usando el DT al victimizarse, pues, como bien sabemos, nadie lo ha indicado con el dedo. Tan arriesgado como seguir en la selección por los cochinos pesos. Mucha razón tenía Quevedo cuando exclamó que “poderoso caballero es don dinero”.

Si tanto le interesa a don Sampa su prestigio y su imagen, según él “asesinada” por la prensa, podría haber salido por la puerta ancha y no escabullirse por la puerta de servicio, más aún cuando la ANFP le dio esa posibilidad. Esa sí que hubiese sido una lección de vida para nuestro país y un ejemplo de fortaleza. Si, esa virtud que ayuda a enfrentar con entereza y serenidad las adversidades.

Digamos por último que el sentido de esta columna no es tanto criticar la actitud de Sampaoli, sino más bien lamentar toda esta situación, pues en un país cada vez más acostumbrado a prosternarse ante dioses con pies de barro, necesita “referentes” o ídolos ejemplos de prudencia, templanza, justicia y fortaleza. Lamentablemente los grandes ideales se esfuman ante el becerro de oro.

Académico Universidad San Sebastián. Asesor Academia de Líderes Católicos. Vocero de Voces Católicas