Más allá del angustioso escenario del que todos hablan y que estamos viviendo, hoy, sorpresivamente encontramos que ante tantas cosas negativas dando vuelta, cada vez es más común encontrar héroes que buscan salvar el mundo, que se comprometen con grandes causas, que sueñan con aportar a lo grande y recibir la mejor sensación de todas, la de trascender.  De estos héroes, hoy muchos anhelan ser. Es casi aspiracional encontrar, como diría Mateo Ricci,  “locos que se comprometen a fondo, de los que se olvidan de sí mismos, de los que aman con algo más que palabras, de los que entregan su vida de verdad”.

FOTO: JAVIER VALDES LARRONDO /AGENCIAUNO

Sin embargo me sigo preguntando por el alcance del propósito: ¿Dónde están los héroes y heroínas que no sólo luchan por solucionar un problema de índole mundial, sino por resguardar a sus familias? ¿Dónde están los que quieren emprender e innovar y lograr una sociedad mejor? Creo que de esos héroes, que finalmente son la base de nuestra sociedad, faltan, y muchos.

Esos héroes silenciosos no llenan portadas de diarios y revistas, no son glamorosos ni dan autógrafos, pero son el pilar indiscutible para construir una vida mejor desde todas sus perspectivas ¿Qué pasa con quienes lo queremos todo? ¿Seremos capaces de salvar el mundo y al mismo tiempo ser los héroes de nuestras familias? ¿Tenemos el tiempo suficiente para hacerlo?

Hoy insto a esos héroes y heroínas a que, en una economía que nos pide a gritos liderazgos integrales, seamos modelos a seguir y tratemos no sólo de aportar nuestra energía a causas globales, sino también a hacer trascender nuestro núcleo más íntimo.

¿Cómo podemos hacerlo? Definiendo si nos movemos por amor o por ego. Si nos movemos por amor, no me cabe duda de que no sacrificaremos nuestra vida familiar y sí podremos convertirnos en los héroes y heroínas de sus integrantes. Alcancemos el equilibrio en este mundo de paradigmas cambiantes.

Ingeniero Comercial.@TodosCL. Socia y directora de Mujeres del Pacífico.