No es un misterio para nadie que la política en nuestro país está pasando por un momento crítico. Todos los días, los chilenos nos levantamos con noticias desalentadoras: la falta de transparencia, de honestidad, la improvisación y el egoísmo parecen ser actitudes transversales en quienes debieran actuar con máxima rectitud ética, profesionalismo y empatía. Es por esto que, lamentablemente, no parece sorprendernos que estemos en presencia del gobierno peor evaluado desde la vuelta a la democracia, y que los porcentajes de aprobación y adhesión de los chilenos a los partidos del oficialismo y la oposición estén por los suelos.

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO

Es normal que la desconfianza emerja cuando quienes deben estar al servicio de las personas, se quedan al servicio de ellos mismos, dándose gustos ideológicos y promoviendo panfletos, antes de buscar soluciones a aquellos problemas que permanecen incrustados en nuestra sociedad.

El fin de semana tuve mi primera actividad como miembro del Consejo Político de Chile Vamos, nueva coalición que incluye de manera amplia a todos quienes tienen ideas políticas que van desde el centro, hasta la derecha. Si bien mi ingreso al consejo fue como independiente, nunca había comprometido mi apoyo a una fuerza política a nivel nacional.

Trabajé durante mucho tiempo en política universitaria siendo parte del Movimiento Gremial de la Universidad Católica, y en los dos últimos años me desempeñé en cargos de representación estudiantil: el 2014 como presidente del Centro de alumnos de derecho, y el 2015 como presidente de la FEUC. Ahí aprendí que la política puede ser un vehículo para que las personas puedan transformar sus entornos. Ahí aprendí, que la política es un lugar de encuentro, en donde podemos dialogar y buscar soluciones en pos del bien común. Pero ahí aprendí también, que si la política no se cuida, termina por lograr el efecto contrario: división, odio y más injusticia.

No fue fácil pasar de la dirigencia estudiantil a la política nacional. Muchos deciden alejarse, otros eligen esperar, y la gran mayoría decide participar desde la independencia total, la crítica generalizada y la superioridad moral.

«Tengo la convicción de que Chile no necesita más detractores profesionales, más verborrea twittera u opinólogos sedentarios»— Ricardo Sande, consejero político, Chile Vamos.

Pero tomé una decisión y estoy convencido de que es la correcta. Tengo la convicción de que Chile no necesita más detractores profesionales, más verborrea twittera u opinólogos sedentarios. Necesita personas dispuestas a trabajar incansablemente por renovar una política que ha perdido el norte, a reivindicar el verdadero servicio público, a portar con orgullo la responsabilidad de ser representante y a ennoblecer lo que significa trabajar por nuestro país.

Es por esto que espero que la política abra sus puertas y sean muchos los jóvenes que la invadan en todos sus sectores. No podemos seguir esperando: tenemos que volver a construir una política al servicio de Chile y de todos sus habitantes. El cambio no es inmediato ni instantáneo, pero estoy seguro que si no comenzamos hoy, no terminaremos nunca.

Ex presidente @Feuc 2015. Estudiante de Derecho. Gremialista. Consejero político Chile Vamos.