Un régimen con bajísimos índices de derechos personales y de acceso a la información y a la comunicación. Un régimen que comenzó con fusilamientos y que ha continuado en esa senda hasta nuestros días. Un régimen en el que las cárceles han aumentado en más de 12 veces y los presos en más de 15. Eso es lo que han salido a defender políticos chilenos que van desde la Presidente Michelle Bachelet, hasta los diputados Gabriel Boric (Movimiento Autonomista) y Camila Vallejo (PC), sumada la delegación oficial que parte a Cuba.

26 de Noviembre del 2016/SANTIAGO Un Centenar de Personas llegan hasta la Embajada de Cuba para para presentar su homenaje A Fidel Castro por su muerte, hasta el lugar tambien llegaron Guillermo Tellier y Barbara Figueroa. FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

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La muerte del líder comunista cubano Fidel Castro trajo reacciones en todo el mundo y en Chile. La Presidente Michelle Bachelet lo llamó un "líder por la dignidad y la justicia social en Cuba y América Latina"; Camila Vallejo (PC) habló de él como "un ejemplo de solidaridad y humanidad"; y Gabriel Boric (Movimiento Autonomista) le entregó sus "respetos" al "comandante".

Al poco tiempo de la llegada de los Castro al poder, el 11 y 12 de enero de 1959, Raúl, el hermano menor de Fidel y actual Presidente de Cuba, mandó a fusilar a más de 70 militares que habían participado del régimen anterior de Fulgencio Batista. Así comenzaba la dictadura de Fidel Castro, hoy continuada por su hermano, que los tiene en el poder desde hace más de 57 años.

Las muertes han marcado el régimen castrista, como ha ocurrido con otras dictaduras al rededor del mundo, y aunque es difícil conocer con exactitud la cantidad de fallecidos de un régimen totalitario como el cubano, según Archivo Cuba, iniciativa que "documenta las muertes y desapariciones por causas políticas de la revolución cubana", se calcula que al día de hoy el régimen ha generado la muerte de 7.179 cubanos: entre ellos se cuentan 3.110 fusilamientos, 1.170 ejecuciones extrajudiciales, 847 muertos y desaparecidos en combate, y 18 presos políticos fallecidos en huelgas de hambre.

Sin embargo, más allá de las muertes registradas y documentadas, se habla de muchas más. Así, mientras algunos hablan de más de 5.000, hay otros más osados que aventuran que estas podrían superar las 50.000, muchas de ellas muy difíciles de calcular por las circunstancias en que se dieron, entre las que se encuentran los que han intentado escapar del régimen por mar, como les ocurrió los 3 hombres fusilados el año 2003 tras un juicio de una semana (ver nota).

Otra situación preocupante es el aumento de las cárceles y encarcelados durante estos más de 50 años de los Castro. Si durante el régimen de Fulgencio Batista se contaban al rededor de 15 cárceles, hoy estas son más de 200, y el número de encarcelados también ha aumentado notablemente: pasaron de cerca de 4.000 a más de 60.000, entre ellos más de 100 presos políticos.

Pero, ¿cuál es la realidad de Cuba a 57 años del inicio de la revolución liderada por los Castro? ¿Cómo se compara con otros países?

Índices de Cuba según Social Progress Imperative

La organización "Social Progress Imperative", realiza un ránking que mide el progreso social basado en las necesidades humanas básicas, los fundamentos del bienestar y las oportunidades. Cuba no se encuentra en la lista de países medidos porque, debido al régimen cerrado que tienen, no se han podido medir todas las áreas que abarca esta organización para sus estudios. Sin embargo, dentro de las mediciones hechas encontramos algunos datos reveladores.

Si nos concentramos en la variable "oportunidades" vemos que es el área de peor desempeño. Dentro de ella, encontramos los derechos personales, en los que sobre un máximo de 100 puntos, Cuba sólo obtiene 2.27, en comparación a los 96.59 de Chile. En esta área se incluyen los derechos políticos y a la propiedad privada, además de la libertad de expresión, de reunión, asociación y de movimiento.

Siempre dentro del ítem oportunidades, otro que no presenta una buena estadística es el de acceso a la educación superior, donde obtiene 46.98 puntos sobre 100, contra los 56.71 de nuestro país.

En el ítem fundamentos del bienestar, y específicamente en el de acceso a la información y comunicación, también presenta números muy bajos: 27.22 puntos sobre un máximo de 100, contra los 84.08 de Chile. En él se miden la libertad de prensa, los usuarios de internet y los suscriptores de telefonía móvil.

Otros aspectos en donde presenta índices deficitarios son en la libertad de culto, el matrimonio adolescente, el acceso al agua potable, las tasas de obesidad y suicidio y la matrícula en educación primaria.