Chile ha iniciado una nueva etapa política tras el cambio de mando presidencial celebrado este 11 de marzo. El traspaso de poder marca el final del gobierno de izquierdas encabezado por Gabriel Boric y el comienzo de la administración del dirigente conservador José Antonio Kast, quien llega al Palacio de La Moneda con la promesa de aplicar un “Gobierno de emergencia” centrado en seguridad, control migratorio y disciplina fiscal.
La transición, que sigue el calendario institucional chileno establecido desde el retorno a la democracia en 1990, se ha desarrollado en la sede del Congreso Nacional en Valparaíso. En su primer día en el cargo, el nuevo mandatario firmó decretos relacionados con la migración irregular y el inicio de una auditoría de las cuentas públicas.
Una ceremonia institucional en Valparaíso
El acto oficial de cambio de mando se celebró en el Congreso Nacional, situado en la ciudad portuaria de Valparaíso, a unos 120 kilómetros de Santiago. Como marca la tradición republicana chilena, el presidente saliente entregó a su sucesor la piocha de O’Higgins, la insignia que simboliza la transmisión del poder ejecutivo.
Gabriel Boric, que gobernó el país entre 2022 y 2026 con una agenda de reformas sociales y constitucionales, cedió así el mando a Kast, vencedor de la segunda vuelta electoral celebrada en diciembre de 2025.
La banda presidencial fue colocada a Kast por la presidenta del Senado, Paulina Núñez, en un gesto protocolario que marca oficialmente el inicio de su mandato.
El ascenso de Kast y el giro político
José Antonio Kast llega a la presidencia tras una campaña centrada en el orden público, la inmigración y la recuperación económica. Hasta asumir el cargo, era militante del Partido Republicano, una formación situada en la derecha dura del espectro político chileno.
Su victoria electoral ha sido interpretada por analistas como un cambio de rumbo en la política nacional después del ciclo progresista liderado por Boric. Durante la campaña, Kast insistió en la necesidad de aplicar un “Gobierno de emergencia” para responder a los desafíos de seguridad, el aumento de la migración irregular y la desaceleración económica.
Chile, considerado durante décadas uno de los países más estables de América Latina, ha vivido en los últimos años intensos debates políticos tras el estallido social de 2019 y los posteriores procesos constitucionales.
Primeros decretos: migración y control fiscal
Tras la ceremonia oficial, el nuevo presidente inició su agenda pública con una visita al liceo público Augusto D’Halmar, ubicado en la comuna de Ñuñoa, en Santiago. El gesto buscó destacar el papel de la educación pública en el país.
Posteriormente se trasladó al Palacio de La Moneda, sede del Gobierno chileno, donde firmó sus primeros decretos e instructivos presidenciales.
Entre las primeras medidas anunciadas destacan disposiciones vinculadas al control de la migración irregular, un tema central del debate político en Chile en los últimos años, especialmente en las regiones del norte del país.
Además, el presidente ordenó el inicio de una auditoría fiscal para revisar el estado de las cuentas públicas, una iniciativa que su equipo considera necesaria para evaluar la situación económica heredada y diseñar la política presupuestaria de los próximos años.
El primer discurso presidencial
En su primer mensaje como jefe de Estado, Kast reiteró su intención de aplicar un programa de carácter urgente para abordar lo que define como las principales preocupaciones de la ciudadanía.
El mandatario defendió la necesidad de fortalecer la seguridad, reforzar el control de las fronteras y recuperar la estabilidad económica. Estas prioridades han sido recurrentes en su discurso político y en las propuestas que lo llevaron a la victoria electoral.
Su gobierno comienza en un contexto regional marcado por tensiones políticas y económicas en América Latina, así como por una creciente preocupación por la seguridad y los flujos migratorios en distintos países de la región.
Un nuevo ciclo político en Chile
La llegada de José Antonio Kast al poder abre un nuevo capítulo en la política chilena y refleja los cambios en el equilibrio ideológico del país. Tras cuatro años de gobierno progresista, el electorado ha optado por un liderazgo conservador que promete priorizar el orden, la seguridad y la estabilidad económica.
Los primeros meses de su administración serán determinantes para comprobar si las medidas anunciadas logran responder a las demandas sociales y consolidar el giro político iniciado con las elecciones de 2025.

Javier Marías es colaborador en El Demócrata, donde cubre temas de actualidad, política, negocios, tecnología, deportes, entretenimiento y estilo de vida. Su trabajo se centra en ofrecer información clara, útil y bien contextualizada, acercando a los lectores noticias, tendencias y acontecimientos relevantes para comprender mejor el mundo que los rodea.

